viernes, diciembre 26, 2008

Como acariciar a un hombre


Después de las caricias preliminares, matizadas con ligeras fricciones en el sexo o en la entrepierna, cuando tú misma sientas el deseo de ser acariciada más profundamente, baja hacia la zona sexual del hombre e intensifica los tocamientos a través de la ropa.

Tanto como a ti te gusta ser desnudada lentamente de la manera más erótica, así le gusta al hombre la aproximación activa de la mujer. Reacciona con una gran excitación cuando la mujer abre la cremallera de su pantalón para tener acceso a su pene. Hacer este gesto es también muy excitante para ella.

Sea cual fuere el modo de acercarse, procede con lentitud y sin movimientos bruscos. Es tan fácil para la mujer como para el hombre arrastrar a su pareja a cambiar de posición, si existe una atención mutua exclusiva. Muestra el movimiento que deseas, empujando ligeramente el cuerpo del hombre en la dirección deseada, y deslízate sin sacudidas de una posición a la otra. La aceptación de estos cambios, tanto para ti como para tu compañero, es esencial para descubrir nuevas posturas. Si quieres desnudar totalmente a tu compañero, lo que es tanto más sensual cuanto que introduce un factor de novedad siempre muy apreciado, hazlo de la manera que te gustaría que te lo hicieran a ti: suavemente, con tanta sensualidad y ternura como sea posible, añadiendo a los gestos hábiles caricias en las zonas lentamente desnudadas. Cuanto más tiempo te tomes, alternando los cambios necesarios de posición y los besos, tanto más cómodos y armoniosos serán los gestos.

Los músculos de las nalgas

Son muy sensibles, tanto en el hombre como en la mujer, y reaccionan tanto a las caricias fuertes, más próximas al masaje, cuanto a las caricias ligeras con la punta de los dedos o también a los mordisqueos. Presiona con fuerza el músculo entre la palma y los dedos, en diferentes lugares; estas presiones, muy apreciadas en los preliminares, son especialmente excitantes en lo más fuerte de la tensión, para acompañar los movimientos.

La caricia del falo

Al ser, con toda seguridad, la caricia más excitante, requiere el máximo de atención y de delicadeza. Una caricia de todo el falo, ligera, con la palma lisa y los dedos jugando en los testículos, es agradable al comienzo para apreciarlo en todo su esplendor.

Si la erección no es aún total, rodéalo con tu mano fuertemente, y a uno o dos centímetros bajo el glande, mueve el prepucio de arriba abajo. Los movimientos lentos al comienzo, cuya velocidad y presión aumentan poco a poco, son generalmente los más agradables. Estos movimientos de arriba abajo tienen por efecto, entre otros, afianzar la erección.

Si el pene está en plena erección, puedes unir a esos movimientos de arriba abajo, practicados con una mano, una ligera presión de la palma libre sobre la punta del glande.

El glande:

los puntos que reaccionan con más fuerza a la excitación son:

— El prepucio, es decir, la piel tensa verticalmente que une la punta del glande con el tronco del falo. Es tan sensible que algunos hombres dicen que les proporciona la misma sensación que el clítoris en la mujer. Puedes acariciar delicadamente esta piel o también hacerla subir y bajar, permitiendo que el glande esté de este modo lubricado.

— La punta extrema del glande: ejerce golpecitos o presiones en ese lugar.

— La corona: cuando la excitas haciendo deslizar la piel exterior del pene sobre ella, se convierte en la zona más erógena del pene.

El tronco:

El lugar más sensible es la línea vertical que semeja una vena hinchada, prolonga el prepucio y se une a la sutura de los testículos. Coloca tu pulgar verticalmente sobre esta vena, mientras los dedos hacen presión en la parte posterior del pene, y muévelos de arriba abajo.

Los movimientos de arriba abajo:

Los movimientos más agradables, en una fase de estímulo que puedes hacer durar, son los menos mecánicos y, por el contrario, se apoyan en varios puntos sensibles. Por ejemplo, si tomas el pene como dije anteriormente (con el pulgar en la vena), puedes hacer movimientos amplios con la piel sobre el glande, mientras vuelves la mano lentamente; de este modo descubrirás una especie de ocho vertical o S; no obstante este movimiento es menos amplio.

Varía y coloca tu palma en la vena sensible, y tu pulgar en la cara externa (tu mano no se desplaza para tomar esta nueva posición, sólo el pulgar toma el lugar de los dedos que se extienden).

Alterna algunos movimientos largos con pequeños movimientos rápidos de arriba abajo en la corona del glande, mientras giras tu mano. Con tu otra mano, puedes acariciar los testículos, el perineo o el ano, o también el pecho del hombre.

Ten cuidado de variar la manera de sujetar el falo, de cambiar de movimientos, de modificar la velocidad, pasando de movimientos muy lentos y sensuales a presiones más rápidas.

A algunos hombres les gusta que aumentes la velocidad y la presión, y que sigas de este modo con los movimientos constantes, que reproducen de alguna manera los movimientos intensos que preceden al orgasmo.

Respecto de la presión y la velocidad ideales, después de los preliminares más lentos, variarán ostensiblemente según los individuos. Al aumentar demasiado la intensidad de tus caricias, corres el riesgo de llevar al hombre a la eyaculación. Es imposible adivinar cuál es la intensidad que un hombre puede soportar sin terminar y, aparte este hecho, cuál es la intensidad ideal de las caricias para él y qué zonas son las que le procuran mayor placer o cuáles son las que no soportan el contacto.

Por esto es preferible, cuando conoces un poco a tu compañero, preguntarle qué prefiere y pedirle que te enseñe o guíe tu mano. Algunos hombres no se atreven a decírtelo nunca; así puedes estar muy lejos, sin imaginártelo, de la dulzura o la intensidad que les gustaría.

Los testículos

Generalmente son muy sensibles; deben tocarse con delicadeza. A algunos hombres les gusta que se los acaricien y también que los hagas girar en tu mano. Para otros, son un punto tan sensible que el simple hecho de tocarlos los indispone; aunque para todos los hombres, sin excepción, un gesto demasiado brusco y una presión demasiado fuerte serán muy dolorosos.

El perineo y el ano

Para la mayoría de los hombres, la zona comprendida entre la base del pene y el ano es sensible al estímulo sensual. El ano es a menudo para el hombre una de las zonas más erógenas después del pene y el hecho de unir las caricias del falo con las caricias de esta zona intensifica enormemente el placer.

Las caricias del ano son muy específicas, pero aunque a menudo las mujeres actúen con pudor en este tema, es sin embargo importante mencionarlas, ya que el cuarenta y dos por ciento de los hombres entrevistados, según los sondeos americanos, las aprecian aunque no se atreven a solicitarlas.

Aparte de las caricias en toda la zona del ano, la introducción de un dedo, con pequeños movimientos de presión, aumente de manera intensa, en algunos hombres, las sensaciones del pene.

El beso del falo o felación

Una de las fases más eróticas y más excitantes del acto para el hombre es la sexualidad oral. Por lo demás, muchos hombres consideran que es el mayor don que una mujer puede hacer a un hombre. En cuanto a la mujer, generalmente no obtiene placer de ello sino con un hombre al que ama verdaderamente, ya que es un contacto, como el de la boca pero más intenso, que se siente como el grado extremo de la intimidad. Este beso, cuando se domina la técnica, se vuelve tan suave para la mujer que lo da como excitante para el hombre que lo recibe.

Para acercarse a esta técnica, es necesario sentir un respeto real por el sexo del hombre. El camino psicológico para superar la aprensión que puede existir es comprender lo que simbólicamente representa el falo: dador de vida, creación, poder de acción, chorro de energía, vínculo de amor... Se trata, como ya hemos hecho notar, de atrapar la belleza: la sola visión de un pene en erección, no sólo es muy excitante, sino que hace nacer un sentimiento muy difícil de analizar, que podría situarse entre la admiración y el respeto. Si la mujer sólo piensa en el placer que recibe, la relación con el falo se separa por sí misma de todas las segundas intenciones frustrantes transmitidas por generaciones que no eran capaces de respetar la vida.

Toda la escisión entre el espíritu y el cuerpo generada durante siglos nos ha impedido comprender que el espíritu penetraba la materia y la volvía espiritual.

Un acto de amor, dando y recibiendo un amor real, puede ser tan espiritual como la música. Mientras que una relación sin respeto por el otro, comprendido en ello todo su cuerpo, es algo que, poco a poco, aniquilará el amor que existe entre ambos. Si se quiere buscar una cualidad primordial del amor, se encontrará que es el respeto al otro. Incluso es el que te permite hacer una clara distinción entre la pasión y el amor. Si una mujer piensa que el falo es feo, proyectará sin cesar energías negativas sobre esta zona del cuerpo, lo que disminuirá a un tiempo su propia capacidad de placer y la de su pareja. Si eres sincera contigo misma, te darás cuenta en seguida que es malsano pensar que el sexo es feo, pero que es esencial pensar que hay que elevar la relación hasta hacerla bella con el fin de que sea una comunión real de amor.

Tan importante es para la mujer que le den pruebas de amor y que se admire la belleza de sus formas, como para el hombre sentirse conmovido y tener necesidad de los mismos cumplidos.

Respecto a la técnica del beso, puede aprenderse progresivamente, mientras das placer a tu compañero.

— Mientras acaricias el falo, haz deslizar tus labios por el glande y bésalo suavemente. Pasa tu lengua por la piel muy fina del glande (es una de las pieles que es más agradable de besar, ya que es una de las más delicadas del cuerpo, junto con la de los párpados), o también da golpe-citos en el lugar al que llega el canal y en el prepucio.

— Luego, acariciando siempre con una mano el pene o la zona que lo rodea, introdúcelo en tu boca hasta un poco más allá del glande; haz deslizar la piel exterior sobre el glande con un ligero movimiento de arriba abajo. Vigila que tus labios recubran siempre tus dientes con el fin de no herir la piel que es muy frágil y sensible. Entonces puedes hacer coincidir el movimiento de tu boca con los gestos de tu mano en la base del pene; incluso en este estadio, puedes variar hasta el infinito tus caricias. Si te abandonas a tus propias sensaciones y a tus impulsos espontáneos, descubrirás mil matices que serán un lenguaje de amor. Improvisa movimientos giratorios o apoya la punta del glande en tu lengua a cada presión. A algunos hombres les gusta mucho el movimiento de succión limitado al glande. Es agradable cambiar la velocidad de los impulsos: a veces lentos, mientras se gira con diferentes presiones, a veces rápidos golpeando con tu lengua.

La espontaneidad no sólo procura más placer a tu compañero, sino que te permite no forzarte hasta perder el aliento, ya que vas a introducir sin parar nuevas variaciones en vuestros transportes. Conserva todo el control de la actividad y pídele a tu amigo que no se mueva por sí mismo pues no estás segura de ti; tal vez él podría ir más profundo de lo que podrías soportar y los reflejos de rechazo de los músculos de la garganta surgirían automáticamente. No tengas reparos si ocurre esto, ya que es un reflejo muy natural que tu compañero comprenderá y que dominarás en seguida. Una técnica por lo demás muy sencilla que puedes utilizar si tu compañero se mueve, con el fin de controlar la profundidad de su penetración, consiste en conservar tu mano alrededor de la base de su pene: de este modo tu boca quedará detenida por la mano.

— Luego, con esta misma técnica y esos diversos modos de caricias, intenta, cuando lo creas oportuno, meter cada vez más el falo en tu boca.

Otros movimientos posibles son:

— llevar el pene hacia los lados de la boca;

— utilizar tu lengua vuelta hacia el paladar para impedir una penetración muy profunda y dar sensaciones a la punta del glande;

— llevar el falo hacia el fondo del paladar;

— hacer presiones sobre él con tu lengua lisa;

— utilizar los movimientos rápidos, golpeando contra tu lengua vuelta. Así, es preciso que toda la garganta esté distendida, ya que es un movimiento que se hace sin tensión; también permite descansar los músculos;

— dirigir movimientos más profundos pero lentos, hacia el fondo de la garganta; si desde el principio lo haces lentamente, no te molestarán los reflejos de rechazo;

— hacer movimientos de succión cuando el falo está a media longitud o más;

— coger únicamente el glande con la boca e imitar la acción de mamar;

— hacer un movimiento que parezca el chasquear de la lengua contra el glande, pero no con la punta de la lengua sino con la base;

— apretar el pene al máximo con tus labios y tu lengua, lo que hace la succión más estrecha y da el máximo de sensaciones.

Posturas y caricias asociadas

Las más agradables caricias asociadas son:

— coger firmemente los músculos de las nalgas, cosa que te permite eventualmente mover a tu compañero mientras controlas sus movimientos. Tu estás arrodillada a horcajadas sobre sus piernas, los codos apoyados en la cama y tus dos manos bajo las nalgas, o también, lo que es más confortable: estás arrodillada entre sus piernas que están dobladas. Para estas dos posturas (encima y frente al hombre) vigila sobre todo de no llevar el pene demasiado lejos del vientre del hombre es decir (hacia ti), ya que a una cierta distancia (variable según los individuos) experimentará dolor:

— acariciar el escroto, el perineo o el ano con una mano mientras unes a tu beso una caricia con la otra mano en el falo.

Puedes estar arrodillada al lado de tu compañero; estirada al sesgo, las piernas hacia su cabeza, tienes el brazo exterior acodado en la cama y con la cama y con la otra mano acompañas el beso. En esta posición el hombre también puede acariciarte; hay otra posición en la que el hombre puede alcanzar tu cuerpo: tú estás arrodillada a horcajadas sobre su pecho, dándole la espalda;

Las posiciones de lado son muy confortables: el hombre está de lado, una pierna doblada sobre la cama y la otra extendida; tú también estás de costado, apoyada en la pierna que descansa en la cama.

— Con toda seguridad te gustará esta posición pues es muy práctica: la mujer está estirada sobre su rodilla izquierda doblada bajo ella contra el costado derecho del hombre; su pierna derecha doblada pasa por encima del cuerpo del hombre y su pie derecho descansa en la cama al lado del muslo izquierdo del hombre; ahí tienes una postura que te deja la más completa libertad de movimiento.

También es interesante, cuando beses el pene, modificar las posturas, ya que, como en el acto, cada postura hace nacer nuevas sensaciones: al no ser la verga recta, sino a menudo curva a inclinada, el ángulo creado en relación con tu boca no será siempre el mismo, o tal vez tendrás que soportar un contacto de mayor o menor longitud.

Dado el extremo placer que el hombre consigue con la sexualidad oral, sin duda tendrás ganas, dejándote guiar por un estímulo recíproco, de llevarle a veces hasta el orgasmo mediante esta caricia, lo que para el hombre puede ser un orgasmo extraordinario.

Algunas mujeres no soportan que el hombre eyacule en su boca; otras lo aceptan pero no pueden tragar el esperma; hay otras incluso para quienes el esperma tiene un gusto sabroso y es una experiencia exquisita cuando está regida espontáneamente por el amor. Sin embargo, es interesante notar que el esperma tiene una rara cualidad energética, que a veces tiene el efecto de un vasito del alcohol; puede «emborrachar» y «tonificar» de manera sorprendente, esto, seguramente, en el caso de que la armonía de pareja presida tus relaciones, ya que sería de efecto negativo si no sientes bien las cualidades psíquicas y afectivas de tu compañero; sería mejor evitarlo en una relación de calidad media. Todo el mundo conoce la utilización de la placenta, por sus cualidades energéticas, en numerosos medicamentos, aunque sin duda te sorprenderías al saber que un investigador de nombre Wolkhovski escribió un libro sobre los efectos terapéuticos del esperma. No hace mucho tiempo, un médico probó en sí mismo sus efectos de forma por demás incongruente: sufría una espantosa depresión y tuvo la idea de inyectarse un poco de esperma en el muslo; esto le valió una súbita curación al precio de insoportables dolores: en efecto, ¡el esperma contiene en su composición la hormona del dolor! A pesar de la hazaña de este valeroso pionero, la curación por esperma aún está por descubrir.

Si quieres llevar al hombre hasta el orgasmo con esta caricia es mejor hacerlo al final del acto, después de haber tenido tú misma un orgasmo; también puedes comenzar el acto con la felación, deteniéndote cuando sientas que el hombre está a punto de eyacular y deseas prolongar la unión. En efecto, si te apartas a tiempo, su tensión disminuirá, aunque debes utilizar técnicas suaves, dando un máximo de sensaciones sin forzar la excitación. Es preferible en este caso empezar muy lentamente, de manera que realmente se relaje la tensión sexual del hombre; luego puedes retomar el acto.

5 comentarios:

horny boy dijo...

buen blog y buena entrada, pasate por el nuestro
http://plaza-erotica.blogspot.com/
saludos

Alicia dijo...

Cuando existe una verdadera unión carnal-espiritual en una pareja..Cualquier juego sensual o sexual es de lo más gratificante.
Saludos.
PD: Sigo sin poder hacerme seguidora de tu blog, pero aquí estaré de cualquier forma.

Arkantis dijo...

Me gusta tu blog...y mucho..

Un besazo

Catman dijo...

Muchas gracias horny boy, sera un placer :)

Hola Alicia, estoy de acuerdo contigo y siento que no te puedas hacer seguidora, no entiendo el porque de eso.
Saludos

Tengo que reconocer que a mi el tuyo tambien me gustó mucho
un besote Arkantis

Diana dijo...

muy buena tu explicacion. Me reafirma un montón de presunciones, asi que me resulta muy útil. Eso de que es como un vaso de alcohol, estimulante, es verdad, lo siento asi....mmmhhh

Blog de contenido dudoso

Parece ser que la estrechez de miras de algunos, ha llevado a que a partir de ahora, al entrar aqui recibais el aviso de que el blog tiene un contenido dudoso, nunca dejará de sorprenderme que lo que unicamente pretende ser informar y dar a conocer aspectos de algo tan universal como el sexo, pueda ser censurado, perseguido y denunciado, pero aqui seguimos, lamento las molestias que os pueda causar

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